
Comida de Locutorio
Fue en el mes de Junio o quiza Julio. Fue en Buenos Aires, y la verdad, ese dia, no pense que iba a ser tan importante.
Caminaba por el barrio de Nunez, con mi amigo el Vago. Eran alrededor de las 3 de la tarde cuando decidimos realizar una parada tecnica en el locutorio cito en la calle Congreso.
Ni puchos, ni chichles, ni caramelos sugus grandes, ni 75 ctvs de coca cola, ni cabina ni cargar tarjetas telefonicas. El pedido fue simple. Sutil. Historico.
..." 2 pebetes, uno de jamon y otro de salame.....gracias..."

Eso fue todo. Un antes y un despues....
Nunca olvidare al Vago diciendo "....cuando pruebes esto, ( mientras sostenia la mercancia entre sus manos y senialaba con la otra) ,vas a decir :" que buena que esta esta mierda!!!!/...'
Tenia razon, aquellos sanguches de pebete cambiaron mi vida de manera radical. No solo porque a partir de entonces compro sanguches compulsivamente,- (sean pebetes, de milanga al microondas, turco, griego, kebab),- sino mas bien, porque me ensenio, aquella experiencia, que uno puede degustar los mas grandes manjares, y entusiasmar a los sentidos, hasta en un mismisimo Locutorio.
Desde aqui, mi invitacion, a detenerse a comer. Siempre, Donde sea.
"...Una vez probe un pebete de jamon y queso que me volo` la peluca...."
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